Un poco de literatura: Hijos del Clan Rojo

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A mediados del pasado año, paseando por la zona de libros de El Corte Inglés, un libro con el borde de las hojas rojo llamó mi atención desde una estantería. Me acerqué, lo cogí, y leí la sinopsis. «Oh, fantasía, mi género favorito», pensé. Así fue como le eché el ojo a Hijos del Clan Rojo, el primer volumen de Anima Mundi, la trilogía de fantasía urbana de Elia Barceló. El pasado noviembre empecé a leerlo y por fin lo he terminado. Me ha gustado tanto que he decidido daros un poco la tabarra con el mismo como si fuera poca la tabarra en la Cita de la semana, así que allá vamos.

«Tienen poder, dinero, bellleza, y su vida abarca varios siglos. Son esplendorosos y crueles. Fascinantes. Son Karah, los cuatro clanes. Sus leyendas dicen que proceden de otra realidad. Karah vive entre nosotros, haito, controlando nuestro mundo, ocultando secretos milenarios, pero se están extinguiendo y han decidido forzar el nacimiento de un nexo para intentar el contacto con sus creadores. Ahora la necesitan a ella, una heroína que no sabe que es algo especial y a la que todos persiguen, en una trama de traiciones, viaje, asesinatos… en la búsqueda de la clave: ¿Qué es el Anima Mundi?»

Si hay algo que me llamó la atención del libro desde sus primeras páginas es la calidad del mismo. Elia Barceló cuida mucho su escritura y eso se nota. Es de los mejores libros, sino el mejor, que he leído en bastantes meses en cuanto a calidad literaria se refiere. Todo está muy cuidado, desde los diálogos hasta las descripciones, llenas de símiles y metáforas. Y yo, que adoro la buena literatura, he disfrutado muchísimo leyéndolo.

No es un libro para todo el mundo. Es una historia cuidada pero lenta, donde la información te la van dando poco a poco y donde se crean más preguntas que respuestas da, donde le das vueltas al porqué de las cosas hasta que te encuentras de lleno con él. Gusta pero muchas veces no llega a enganchar. No es un libro que se pueda terminar en una tarde, de estos que se leen en el aire, sin darte cuenta. Es de lectura lenta, paulatina, donde con cada página se descubre a Karah, sus tejemanejes, sus inquietudes.

Cada capítulo está dedicado a un personaje distinto, y esto es un arma de doble filo. Por una parte, ayuda a descubrir a cada uno de los personajes, a ponerse en su piel, a conocer sus intenciones, su forma de ser; pero también puede provocar desconcierto y pérdida en el lector. Muchos personajes implica muchos nombres que la persona tiene que recordar y situar, y a veces esto cuesta. Desde mi punto de vista, esto le hace ganar mucho, pues la historia es tan compleja que conocerlos a todos ayuda a meterte de lleno en ella. La lentitud del libro se acelera un poco más tirando al final donde ocurren las cosas de verdad, y el final te deja con ganas de saber como continuará su segunda parte.

El libro me ha gustado mucho pese a su lentitud o exceso de descripciones a veces. Creo que es un libro muy bueno y como me he quedado con ganas de más, ya he empezado su segunda parte, Hijos de Atlantis. Veremos qué tal.

Por si os interesa, he encontrado una entrevista a Elia Barceló de mayo del año pasado que me ha parecido muy interesante. Podéis leerla aquí.

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