El rincón del anime: Kotonoha no Niwa

Kotonoha no niwa

Tengo una relación de amor-odio con Makoto Shinkai (al igual que con Sunrise) ya que sus obras tanto me pueden encantar como no gustarme en exceso. Lo último que había visto de él, «5 centímetros por segundo», me había dejado tan fría que se me habían ido las ganas de ver alguna otra cosa suya, pero Kotonoha no Niwa (El jardín de las palabras en España) estaba ahí guardada en mi disco duro externo y sabía que tenía que verla, ya no sólo por esa presión social de “la ha visto todo el mundo, tengo que verla yo también” sino porque visualmente ya había visto que era maravillosa. Así pues, y dado que estos días a la hora de merendar estoy optando por ver películas en vez de capítulos de series, he rescatado la película y la he visto. Por suerte, esta vez, me ha dejado un sabor de boca más tirando a dulce que a agrio.

La historia nos presenta a Takao, un estudiante que sueña con ser zapatero y que los días de lluvia decide ir andando a clase y pararse en un jardín a seguir haciendo dibujos de zapatos. Allí se encuentra con una misteriosa mujer, Yukino, que es mayor que él y con la que empieza a charlar cada mañana lluviosa en el jardín.

Lo primero de lo que nos damos cuenta al empezar a ver la película es de que Takao y Yukino son personajes totalmente opuestos. Por un lado tenemos a Takao, lleno de sueños y deseos para su futuro, sabiendo que aunque no sea el mejor y aunque se le de mal, si se esfuerza podrá ser eso que siempre deseó. Y por el otro tenemos a Yukino, una persona consumida por sus problemas, que le cuesta seguir adelante y que piensa que el momento de cambiar su futuro ya pasó y no puede remediarlo. Pese a que al principio poco sabemos de los dos protagonistas, sobre todo de Yukino, a medida que pasa la película los vamos descubriendo poco a poco y conociendo sus razones. Es fácil llegar a empatizar con ellos, y seguro que muchos de nosotros nos vemos reflejados en mayor o menor parte en los protagonistas. Hay que resaltar el cambio que van sufriendo los personajes a medida que se conocen el uno al otro. Creo que es un buen reflejo de cómo los humanos vamos cambiando cuando conocemos a ciertas personas en nuestra vida.

Visualmente, la película es una auténtica maravilla. Está cuidado hasta el más mínimo detalle y es tan realista que parece que estemos en Tokio de verdad. Acostumbrada como estoy a la QUALITY excesiva de los animes, me alegra enormemente poder ver algo así tan bien hecho y que se come con los ojos. Porque sin duda, uno de los grandes atractivos de la película es la animación. Hace poco había leído una entrada en el blog de Kirai comparando algunas imágenes de la película con localizaciones reales de la misma, y realmente es casi obligatorio echarle un ojo porque el resultado es asombroso. Si queréis verlo, podéis hacerlo aquí.

En general, la película me ha dejado con un buen sabor de boca. La animación es muy buena y el desarrollo de la historia también está muy cuidado, enganchando al espectador en los 45 minutos que dura la película y sobre todo, dejándote con esa sensación de haber vivido una buena historia. En esta ocasión, he amado a Makoto Shinkai, y espero volver a hacerlo más veces.

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