Efecto Mariposa o cómo enamorarse de un grupo tras verlos en directo

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Cualquier persona que me conozca un poco sabe que Paramore es mi grupo favorito de todos los tiempos, o como yo lo llamo “la banda sonora de mi vida”. Pese a eso, con el paso de los años han aparecido otros grupos que se han ganado un sitio en mi “lista de grupos favoritos” por su música y sobre todo por sus letras. Normalmente esos grupos han llegado a mí porque me gustaba una canción y decidí darle una oportunidad al resto, o porque me los recomendaron. Pero dos de ellos se convirtieron en favoritos por una razón totalmente distinta: porque sus conciertos en directo son impresionantes.

Amaral era el típico grupo español que conocía porque salía en todos los lados y del cual sabía muchísimas canciones. Pero era eso, un grupo más que tampoco me había aportado nada especial a mi vida. Por eso, cuando hace ya 8-9 años estuvieron dando un concierto en Pontevedra no pude evitar comprar la entrada e ir. “Me sé muchas canciones, no me importa pagar por verlos en directo, seguro que está bien”. Y vaya si estuvo bien. Fue tan impresionante y me transmitió tantísimas cosas que a la semana siguiente fui a comprar su último álbum. A partir de ahí empecé a pararme más en leer las letras de sus canciones, y encontré verdaderas joyas que a día de hoy son de mis canciones favoritas. Y poco más que añadir sobre sus siguientes discos: obras de artes con músicas y letras para dejar huella. Tanto que no pude evitar caer en la tentación de comprar el vinilo de Hacia lo salvaje firmado por ellos. Desde que se dejaron caer ese año por Pontevedra no los volví a ver (me dolió en el alma no haber podido ir a su concierto en A Coruña hace un par de años), y me muero de ganas de volver a disfrutar de su magia en directo. A la próxima no faltaré.

El otro caso curioso fue el de Efecto Mariposa. Otro caso como el de Amaral, canciones que conocía pero que no me llamaban la atención como para pararme detenidamente y echar un ojo al resto. Fue cuando dieron un concierto en Santiago hace unos 5-6 años cuando se me ocurrió escuchar algunas canciones antes de acudir, para que que me sonaran más que las típicas. Qué sorpresa, me gustaban todas. Me aprendí las que más me gustaban y me fui allá. Otro concierto en directo impresionante que no le hace justicia a la idea que tiene la mayor parte de la gente del grupo. Qué manera de divertirme, de cantar y de disfrutar. Era un grupo sencillo, agradable, que siempre estaban sonriendo mientras tocaban, que disfrutaba de su trabajo y disfrutaba de la gente que los estaba viendo. No pude evitarlo, me enamoré.

La música en directo siempre me llamó muchísimo la atención por el simple hecho de que es muy diferente a las canciones de estudio y porque ahí ves realmente cómo es el grupo en cuestión. Me he encontrado ejemplos de todo tipo, desde grupos que en sus CDs suenan bien y que luego en directo tienen unas voces muy apagadas, a grupos que suenan exactamente igual, y a grupos que en los conciertos suenan mil veces mejor. Amaral y Efecto Mariposa son de este último grupo. Cantantes con un chorro de voz impresionante, música que en directo suena con muchísima más fuerza, que transmite, que llena, que cautiva.

Por todo esto, cuando me enteré de que Efecto Mariposa iba a tocar en las fiestas de Marín no me lo podía creer. ¿En serio iba a tener la suerte, entre todos los grupos que hay en este país, de que uno de mis favoritos tocara en mi pueblo? Pues sí, era una chica con suerte. Una chica con suerte a la que le temblaban las piernas de la emoción mientras esperaba a que el grupo se colocara en el escenario para empezar su actuación. Cuando escuché Comienzo por primera vez tras su salida, no pude más que pensar que ese álbum era perfecto y que encajaba con mi vida. “Cada una de las canciones de Comienzo es una pequeña descripción de mi vida de los últimos meses”. De ahí mi piel de gallina cuando tocaron algunas de mis favoritas en el concierto. Canté hasta que me dolió la garganta queriendo transmitir al grupo todo lo que las canciones habían significado para mí, esos versos que describían cómo era y cómo me sentía.

Tuve la suerte de acabar en primera fila a pocas canciones de terminar el concierto, y gracias a eso conseguí brillar un poco e intercambiar unas miradas y sonrisas con Susana durante alguna canción. Podría explicaros lo mágico que fue ese momento, pero no tengo palabras para describirlo. Es un intercambio mutuo de “gracias”, es una pequeña conexión entre dos personas desconocidas gracias a la música. Es increíble. Es mágico. Es inolvidable.

Sí, luego me eligieron para subir al escenario y fue genial. Pero la magia de una simple mirada sigue estando a años luz de todo lo demás. Sé que fue un momento irrepetible, pero también sé que existe la posibilidad de que algún día, en algún momento, en algún concierto, podamos volver a cruzar la mirada, y pueda volver a decir otra vez con ella “gracias, gracias por tu música, gracias por hacerme feliz”.

«Y si vuelves a caer debes saber que yo estaré contigo». Espero que Efecto Mariposa siga conmigo muchos años más, yo, por lo menos, siempre estaré con ellos.

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